1 envío / 0 nuevos
jontxu
Salazar

Historia del apellido Salazar

Arribaron a Santoña en compañía de los ascendientes de las familias de que me vengo ocupando dos hermanos, normandos como los demás, y se establecieron, el mayor, en Salazar, y el segundo en Tovar, cuyos pueblos habían de dar nombre a sus linajes. El primero que se recuerda entre los descendientes del primogénito se llamó Lope García de Salazar y aparece residiendo en el pueblo donde se estableció por primera vez la familia y la dió nombre: es hoy ese pueblo una pequeña aldea situada cerca de Espinosa de los Monteros. Lope García tuvo tres hijos legítimos que se llamaron Gonzalo García, Garci López y Lope de Salazar, según las Bienandanzas, y Diego López, Juan López y Gonzalo García, según la Crónica, y aunque todos los que han escrito sobre esta familia siguen a las Bienandanzas, tal vez por no conocer la Crónica, creo son más verosímiles los nombres de la Crónica y me atengo a ellos.

Poco tiempo después de la muerte de Lope García salieron de caza sus tres hijos y siguiendo a un halcón que habían perdido llegaron a La Cerca, donde pernoctaron: volvían a su casa al día siguiente, cuando fueron alcanzados por los bastardos de Martín Ruíz de La Cerca, que indignados por cierto hecho que durante la noche había tenido lugar en casa de su padre mataron al menor de los hermanos joven de 19 años, que estudiaba para clérigo. «E tornados a su casa quisieron matar a la hermana sino por quel padre gela defendió prometiéndoles de la poner monja», lo que hizo, después que hubo dado a luz un hijo al cual Don Martín llamó Lope García, como su abuelo el de Salazar. Este niño heredó todo lo de Salazar porque sus tíos murieron sin descendencia, y todo lo de La Cerca, por ser su madre la única hija legítima de Martín Ruíz, y fué el que en singular combate con un moro, según se dice en relato muy parecido al episodio bíblico de Daniel y Goliat, ganó las trece estrellas que desde él constituyen las armas de la familia.

Casado con una hija de Fortun Ortíz Calderón, tomó parte en la guerra privada que su suegro sostenía con la familia de Angulo, y murió pocos años después de su matrimonio dejando dos hijos en corta edad llamados Lope García y Garci López. Al llegar Lope García a la mayor edad tomó la dirección de la familia y en su larga vida, pues las Bienandanzas dicen murió de 100 años, la engrandeció mucho, alcanzando entonces la fuerza y poder que pronto había de perder. Recomenzó la guerra con los Angulos, suspendida en tiempo de su abuelo, y derrotándolos tuvieron que pedir la ayuda de los Vélaseos, los cuales con mayor poder pusieron en graves aprietos a Lope García, que supo defenderse, pues les derrotó en varias ocasiones, entre ellas en una en la cual Velasco mandaba 5.000 infantes y 300 caballos. Siguió toda su vida al Señor de Vizcaya, de quien fué Prestamero mayor, y por servirle defendió la villa de Bustos contra el Rey de Castilla; fué uno de los caballeros que en nombre de Alava firmó el acta de unión con Castilla, y murió de enfermedad el año 1343 en el sitio de Algeciras, al cual había acudido en compañía del Señor de Vizcaya cuando contaba, sino 100 años como dicen las Bienandanzas, cerca de 80 cuando menos, a juzgar por los hechos y épocas que se relatan en su historia.

Había heredado de su padre los solares de Salazar y La Cerca, de su madre el de Nograro, fundado por Fortun Ortiz Calderón, que también fundó este apellido y heredó del último Salcedo el de Aranguti de Salcedo, que había dado nombre a esta familia, pero durante su vida perdió el de Salazar, que fué conquistado por Velasco. Se casó Lope García con Doña Berenguela de Agüero, de la que tuvo dos hijos, pero fuera de matrimonio tuvo otros 120, dándose el caso, tal vez único, de que en la pelea de Villatomín tuviera a sus órdenes 60 hijos, todos montados. Su biografía es suficiente para dar la sensación de la vida que llevaban los caballeros de la Edad Media española, pues el número de hijos nos dice sus costumbres privadas, el continuo batallar con los Vélaseos, el respeto que se tenía a la vida y propiedad ajena, su defensa de la villa de Bustos, la autoridad del monarca; pero al lado de estos defectos, su muerte en campaña contra el moro y la intervención que tuvo en la unión de Alava con Castilla nos dicen que contribuyó a lo más grande que entonces podía hacerse, esto es, a la formación de la patria española. Su firma en el acta de unión voluntaria de Alava y Castilla es la más antigua que se conoce en la que figura el apellido Salazar, y no pudo aparecer por primera vez en acto más simpático a todo buen español. El hermano menor de Lope García, Gaici López, se estableció en Estremeaña y se casó con Doña Navarra, hija de Ochoa Ortiz de Zamudio, de la que tuvo dos hijas, pero de un segundo matrimonio tuvo a Gonzalo García, cuyo primogénito se llamó Alvar Gonzáles y se casó en Quintana. Le sucedió Gonzalo García y descienden de él los que quedaron en Quintana.

Fuera de éstos, que constituyen la descendencia primogénita de Garci López, varios de sus descendientes se establecieron en la Rioja, y de ellos deben de proceder los muchos Salazares que aún viven en aquella región. Los dos hijos legítimos que tuvo Lope García de Salazar y Calderón abandonaron su apellido, llamándose el mayor Juan Sánchez de Salcedo y Lope García de Agüero el segundo «amengiiando su linaje» sin que las Bienandanzas dén la razón de este cambio. Creo que se debió al disgusto que debió causar a Lope la pérdida del solar de Salazar y a la importancia que entonces tenía la posesión del solar del apellido, lo cual explica también que el primogénito tomara el nombre de Salcedo por haber adquirido el solar de esta familia: el segundo tomó el apellido de la madre, cosa muy común entonces. Juan Sánchez de Salcedo, que heredó a Lope García, fué, como él, Prestamero mayor de Vizcaya y se casó con una hija de Furtado Díaz de Mendoza, de la que tuvo a Diego López de Salcedo y a Doña Mayor. De su hermano Lope García de Agüero sólo sabemos que descienden de él los de Torres de Soria. A la muerte de su padre, Diego López de Salcedo era menor de edad, por lo cual se encargó de la tutoría su tío Juan Furtado de Mendoza, y muerto éste, su primo, llamado también Juan Hurtado de Mendoza, Mayordomo mayor de Palacio. En este tiempo tuvo lugar la ruina del linaje de Salazar, como consecuencia de la guerra que venía sosteniendo con el de Velasco, y no terminó con la muerte de Lope García, pues entonces tomó la jefatura militar del linaje Juan López de Salazar de San Pelayo, bastardo de Lope García, que se había distinguido extra ordinariamente en vida de su padre.

Preso San Pelayo a traición por Velasco y luego asesinado, su hermano legítimo Juan Sánchez de Salcedo tomó la dirección de la guerra y se defendió bien sin hacer proezas, pero su muerte coincidió con la del Rey D. Pedro, a cuyo partido pertenecía, y Velasco, que privaba con Don Enrique y encontró a los Salazares con un niño a la cabeza de su bando, aprovechó tan bien la ocasión, que cayendo sobre los salazariegos les derribó o quemó 34 casas fuertes y consiguió del Rey que desterrara a todos los del linaje y embargara sus bienes. Entonces se esparcieron los Salazares, que eran muchos, por todas las provincias de España, pasando su jefe, Diego López de Salcedo, a residir en Soria: los pocos que quedaron sostuvieron, sin embargo, la guerra hasta la terminación de las banderías, en tiempo de los Reyes Católicos, y fueron constantemente ayudados y sostenidos desde Soria, Vizcaya y demás provincias en las que vivían Salazares. Diego López se vió entonces arruinado por completo y a duras penas pudo recuperar la casa solar de Nograro y algunas propiedades que de ella dependían procedentes de la casa de Calderón, pero parte de ésto y todo lo heredado de Salazar y La Cerca se perdió definitivamente y pasó, como otras muchas propiedades, a formar parte de las mercedes Enriqueñas.

Al mismo tiempo la Prestamería mayor de Vizcaya, que venía estando dos generaciones en poder de la familia, pasó a los Mendozas, pues Juan Furtado, el primer tutor «ganó la Prestamería que tenía su padre del Rey D. Juan, así como tutor, é despues apriopola para sí, seyendo él pequeño. E asi perdió el linaje de Salazar la dicha Prestamería de Vizcaya é de la Encartación». El segundo tutor casó a Diego López con la hija de Diego López de Medrano, Señor de Argoncillo, de la que tuvo un hijo que se llamó como su padre; se casó por segunda vez con una hija de Fernán Morales y nacieron de ella Iñigo y Lope de Salcedo. Casóse el segundo, Diego López de Salcedo, con Doña María de Torres, de la que solo tuvo hijas, siendo la primogénita Doña Furtada, que se casó con Lope de Salazar, hijo del Cronista, volviendo asi la rama primogénita de la familia a recobrar el perdido apellido. Entre los 120 bastardos que tuvo Lope García de Salazar y Calderón, había uno, el primero nacido, que se llamó Juan López de Salazar y vino a Vizcaya a ejercer la Prestamería en nombre de su padre. Poco tiempo después de su llegada se casó con Doña Inés de Muñatones, hija menor del jefe de aquella familia, tomó parte con este motivo en la guerra de Marroquines y Muñatones que poco antes había comenzado y se estableció definitivamente en Somorrostro, siendo éste el primer Salazar que vino a Vizcaya. Aunque tuvo varios bastardos no tuvo más hijo legítimo que a Juan Sánchez de Salazar que se casó con Doña María Sánchez de Zamudio de la que tuvo varios hijos e hijas, además de algunos bastardos.

El primogénito nacido de este matrimonio fué Ochoa de Salazar, que por su matri monio con Doña Teresa de Muñatones heredera de esta casa, fué pariente mayor de aquel linaje: tuvo de ella siete hijos y cinco de un segundo matrimonio con doña María Sánchez de Zurbaran: ganó la Prebostad de Portugalete. Primogénito del primer matrimonio fué el Cronista Lope García de Salazar y Muñatones que se casó con Doña Juana de Butrón y tuvo de ella seis hijos y tres hijas: también fuera de matrimonio dió vida a varios bastardos. Lope García nació el año 1399 el mismo en el cual su abuelo Juan Sánchez de Salazar fué muerto por los Marroquines, aprovechando un momento en el cual todos sus hijos estaban en el Valle de Losa combatiendo en apoyo de los Salazares que allí habían quedado después de la ruina y destierro de la familia. Como el otro Lope García alcanzó gran poder y fuerza y como él, aunque no tanta, tuvo numerosa descendencia, pues pudo decir después de la batalla de Elorrio en la cual le mataron 4 hijos, que aún le quedaban 85 hijos y nietos entre legítimos y bastardos; como él también, pasó su vida comba tiendo contra la casa de Velasco, pues aunque la guerra que sostuvo fué contra los Marroquines, éstos que pronto se vieron dominados, solo se sostuvieron gracias a la poderosa ayuda de Velasco como antes había ocurrido con los Angulos y hasta el número de hombres que contra él llegó a mover Velasco fué sensiblemente igual al que antes armó contra el otro Lope García. Empezó también a combatir muy joven como su antepasado, pues a los 18 años fué herido por primera vez y alcanzó también larga vida aunque sus últimos años fueron muy amargos, pues llegó a verse preso en su torre de San Martin por su propio hijo.

Construyó el castillo de San Martin de Somorrostro, cuyas ruinas se conservan aún, fué Merino mayor de Castro, Preboste de Portugalete y tuvo varias alcaidías y otros cargos; desterrado a Sevilla cuando lo fueron todos los cabezas de bando, quebrantó el destierro por encontrarse enfermo y volvió a San Martín, en cuyo castillo se defendió contra el Corregidor y muchas her mandades, entregándolo cuando el Rey, a petición de su hijo Lope, conmutó el destierro a Sevilla por otro que le dejaba en libertad de residir en cualquier punto fuera de Vizcaya. Entre todas estas cuestiones escribió la cronica y las Bienandanzas, terminando éstas estando preso en la su torre de San Martín. Lope García, que escribió dos libros genealógicos, que nos dice en ellos quiénes eran los jefes de las diversas familias en su tiempo, obló en forma tal, que es difícil averiguar quién era a su muerte el verdadero representante de la rama que él presidió y por consecuencia del linaje de Muñatones.

Tuvo seis hijos varones que se llamaron por este orden. Ochoa, Lope, Gonzalo, Fernando, Juan y Pedro, siendo Ochoa, por consiguiente, el primogénito y verdadero representante de la familia, pero fundó dos mayorazgos y en ninguno de ellos fué llamado Ochoa para sucederle, sin que aparezca en las Bienandanzas motivo alguno que justifique esta omisión. En el mayorazgo que lundó el 1452 es designado Lope como heredero, y en otro fundado el 1471 el heredero llamado es Juan. El primogénito Ochoa se casó con una hija del Prestamero mayor de Vizcaya Mendoza, y tuvo dos hijas de este matrimonio, de las cuales nada más se sabe, ni aun si se casaron, y nunca ellas ni sus descendientes, si los tuvieion, pretendieron la herencia de Lope García; es más, en el pleito del mayorazgo que se entabló después de la muerte de Lope García se afirma que Ochoa no tuvo descendencia, lo que hace creer que sus hijas murieron jóvenes y solteras. Descartadas de la herencia las hijas de Ochoa, si es que vivían, quedaba el averiguar cuál de los dos mayorazgos era el válido, y existiendo duda, se partió la diferencia con un arreglo por el cual se dividían los bienes entre los dos pretendientes, arreglo que debió satisfacer por el momento a las partes, pues en la escritura de cesión que Martín Ruíz de Mena, suegro de Ochoa de Salazar, hizo a favor de éste del derecho a cobrar un maravedí por quintal de mineral de hierro que se exportara al extranjero, firma Juan como testigo titulándose Señor del Castillo de San Martin, lo que indica las buenas relaciones que por entonces existían entre él y Ochoa, primogénito y heredero de Lope.

Sin embargo, Ochoa se arrepiente pronto de un convenio en que no había salido muy favorecido, y antes del año 1488 entabla pleito solicitando la validez del primer mayorazgo y consiguiente anulación del segundo. El nieto de Ochoa terminó el pleito ganándolo y tomó posesión del Castillo de San Martín. Su hija y heredera Doña Ana Hurtada continuó en su posesión lo mismo que su nieto Don Martín de Salazar, pero en tiempo de éste y probablemente a su muerte, sin que se sepa la causa, volvió el castillo a la posesión de los herederos de Juan. A la muerte de D. Martin tomó su hija Doña Casilda posesión del mayorazgo fundado por Lope García, en virtud de auto del Corregidor fecha 22 de Julio de 1645, pero no del castillo de San Martín, sin que se sepa a qué se debió esta omisión. El hijo de ésta, don Matías, no tomó posesión de ninguna parte del mayorazgo de Lope García, y su nieta Doña Isabel volvió a tomar por última vez posesión del mayorazgo y del castillo, pero por auto de 16 de Agosto de 1686 fué despojada definitivamente de su posesión cuando se cumplían justamente 200 años del comienzo de estas cuestiones. Sin embargo, mi familia quiso todavía renovar el pleito el año 1824, pues habiéndolo ganado nunca comprendió cómo le fué negada la posesión de los bienes del mayorazgo. Todos estos hechos ocurridos después de la muerte de Lope salen del cuadro que me he trazado, pero como Lope encargó en la Crónica a sus descendientes que continuaran la historia de su familia, voy a cumplir su en cargo de la manera más breve posible siguiendo la rama primogénita que es también como se ha visto una de las dos que pretenden ser la continuación de la vizcaína o del Cronista.

Como se ha dicho, no se conoce la sucesión de Ochoa primogénito del Cronista por lo cual recae su sucesión en Lope, su hijo segundo. Se casó éste con Doña Hurtada de Salcedo representante de la rama principal de la familia de Salazar y así se unieron estas dos ramas. Designado Lope para heredar a Lope García fué nombrado por cesión que en él hizo su padre Preboste de Portugalete y en viado más tarde a residir en la Corte de Castilla en la cual, siguiendo a Enrique IV, vino a encontrar la muerte combatiendo por su Rey en Torrealla pueblo de Aragón, según las Bienandanzas, pero perteneciente hoy a una de las provincias de Barcelona o Valencia, pues existen dos pueblos de este nombre. A pesar de la muerte de Lope siguió siendo considerado su hijo Ochoa como heredero de Lope García por todos los hijos de éste hasta después de la pelea de Elorrio, en la que sucumbieron Ochoa, Gonzalo y Fernando, pues entonces Juan, al que llamaron el Moro por la manera que tuvo de portarse con su padre, hijo quinto de Lope García, se consideró primogénito por el fallecimiento de sus cuatro hermanos mayores y exigió de su padre la modificación del mayorazgo instituyéndole heredero. Resistióse Lope García a esta exigencia y Juan se apoderó de su persona reteniéndole prisionero en su propio castillo de San Martín, como consta en las Bienandanzas, consiguiendo por fin que fundara en 1471 el segundo mayorazgo con los mismos bienes que se habían vinculado ya en 1452 y valiéndose para ello de la autorización para fundar mayorazgo, que ya antes había servido y no tenía por consiguiente valor; pero después de fundado obtuvo confirmación real para el acto ejecutado.

Ocho generaciones que siguieron a Lope emplearon su vida en pleitear con los herederos de Juan acerca de estos mayorazgos, y fuera de los incidentes de este pleito a los que valie hecho referencia, solo se que el primogénito de Lope, Ochoa, fundó en 1488 otro mayorazgo en el cual incluyó los bienes que procedentes de Lope Garcia había recibido como consecuencia de la división del mayorazgo, con lo cual resultaron algunos bienes vinculados tres veces, los que recibió de su madre que eran la casa solar de Nograro y los pocos restos que quedaban de los bienes de los Salazares primitivos y otros procedentes de su mujer, entre los que figuraba el derecho a cobrar un maravedí sobre cada quintal de mineral de hierro que se exportara de Vizcaya. Del hijo de Ochoa llamado Lope García, se conserva el retrato en relieve en el altar mayor de la Iglesia de Santa María de Portugalete: como el nombre es el mismo, se ha creído era el retrato del Cronista y asi lo dá a entender una nota puesta al margen de la escritura matrimonial otorgada entre D. Martin Pérez de Coscojales y Doña Casilda de Salazar, extendida el año 1645, pero leyendo la escritura se vé que se refiere al último Lope García, lo que se comprueba por haber sido él el que adquirió el entorrorio en el altar mayor de dicha iglesia, encontrándose tan bien descrita la imagen en dicha escritura que no hay lugar a dudar no sea la misma. Ochoa III nieto del Ochoa anterior se dedicó al servicio real, pues lo dice una carta-privilegio de Felipe IV en la cual para fundar su concesión se dice «especialmente lo que sirvió Ochoa de Salazar que pasó a Inglaterra siguiendo al Rey D. Felipe II mi abuelo y señor que aya gloria de su consejo de guerra y Capitán General de los Ballesteros y lanzas mareantes de mi Señorío de Vizcaya y murió después en Flandes». Tampoco encuentro nada de particular que hicieran los que les siguen y solo haré constar que a fines del siglo XVIII fué diputado general y foral de Vizcaya D. Francisco Antonio de Salazar y que mi padre D. Benigno fué con D. Mario Adán de Yarza el último que ocupó el mismo honroso cargo, siendo diputados segundos, por dimisión de los primeros a quienes sustituyeron: abolidas las diputaciones forales, después de la provincial nombrada de real orden, el mismo D. Benigno presidió la primer Diputación elegida por sufragio: estuvo condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica.

Se observará que en dos ocasiones el heredero abandona el apellido de su padre para tomar el de Salazar, lo que se debe a que en el vínculo fundado por Ochoa se manda que todos sus sucesores lleven su apellido y armas, con las cuales ni siquiera permite se puedan componer escudos con otras, pues deberán llevarlas siempre solas. Desde el padre del Cronista Ochoa hasta mi abuelo D. Francisco Borja de Salazar, que fué el último, todos los jefes de la casa han sido Prebostes de Portugalete, con la sola excepción de dos generaciones, a causa de un pleito que se promovió y por fin fue ganado. La casa de Nograro, hoy completamente arruinada, aunque ha sido considerada como el solar principal de la familia desde el reinado de D. Enrique el Bastardo, en que se perdieron los más antiguos, y aunque fué reedificada en el mismo reinado en el cual había sido incendiada por los Vélascos, nunca ha sido habitada desde aquellos tiempos por ninguno de mis abuelos, pues los primeros vivieron en Soria y luego en Portugalete desde el año 1450 aproximadamente, en que se casó doña Ana Hurtada de Salcedo con Lope, hijo del Cronista, y se estableció en la casa de Portugalete que éste les cedió; casa que, según el mayorazgo de 1452, procedía de Juan de Salazar. Como en aquel período abundaron los Juanes en la familia, pudo haber pertenecido a varios, pero es indudable que el Juan a que se refiere es un bastardo de Juan López de Salazar, primer Salazar que pobló en Vizcaya, pues aquél se estableció en Portugalete y fué probablemente el primer Salazar que nació en Vizcaya. Como Lope García no heredó a esta familia, es de creer que él o su padre compraran la casa.