Historia del apellido Marroquín
Furtud Sánchez de Salcedo, además del hijo legitimo que le sucedió, tuvo varios bastardos, y uno de éstos se llamó Sancho Ortíz. Entró desde muy joven al servicio de D. Diego López el Bueno, Señor de Vizcaya, le acompañó a Marruecos cuando se retiró a aquel país, y al volver D. Diego a su tierra quedó allí en rehenes para asegurar el pago de algunas deudas que aquél había contraído. De esta estancia en Marruecos nació el nombre de Marroquín con que fué conocido y se perpetuó en su familia, formando el apellido de la misma. A causa de estos servicios, de otros muchos y principalmente de lo que hizo en la batalla de las Navas de Tolosa, fué muy protegido por el Señor de Vizcaya y adquirió grandes rentas.
Pobló en Montehermoso de Salcedo, donde fundó su solar, pero vivía casi siempre en Somorrostro. Se casó en primeras nupcias con doña María Ortíz, hija de García Tuerto de Basurto, de quien nació Diego Sánchez Marroquín; en segundas con doña María Sánchez, hija de Jimeno de Muñatones, de la que tuvo a Pero Sánchez Porra de Muñatones, y la tercera con Doña Juana de Varazaldo, de la cual nacieron Juan Sánchez Marroquín y Doña María Sánchez. Diego Sánchez Marroquín, el primogénito, no tuvo hijos legítimos, aunque tuvo bastantes bastardos y debió quererle suceder Juan Sánchez, el hijo tercero de Sancho Ortíz, valiéndose del poder que tenía, pues privaba con Doña María la Buena, Señora de Vizcaya, pero Diego Sánchez entendió que pertenecía su herencia y debía sucederle a Diego Pérez de Muñatones, hijo de su hermano Pero Sánchez Porra de Muñatones, que había nacido del segundo matrimonio de Sancho Ortíz Marroquín, y lla mándole a su lado le dijo: «Sobrino Diego Pérez, del solar de Montermoso, tú sólo eres legítimo mayor, pues vo no he fijo legítimo...» y le instituyó por su heredero.
De esta manera toda la representación de la casa del primer Marroquin vino a recaer en la familia de Muñatones, pero el apellido Marroquin continuó y se extendió mucho en la descendencia de los hijos bastardos que había dejado Diego Sánchez Marroquin, pues éste a pesar de designar a Muñatones para heredar la principal parte de su herencia y continuar la familia, dejó parte de sus bienes, entre los cuales figuraba el solar de Montermoso, a su hijo bastardo Sancho Ortíz Marroquin. Se casó éste con una hija de Ferrerò de Solorzano, de quien tuvo a Juan Sánchez Marroquin, que murió empozado por el merino Juan Sánchez de la Marca, dejando un hijo, que casado con Doña Ochanda de Aunavay tuvo a su vez a Juan Marroquin. Este se casó con una hija de Fernando Sánchez de Velasco de Ungo, de la que tuvo varios hijos, siendo primogénito otro Juan Marroquin. El hijo segundo del primer Marroquin abandonó, como se ha visto, el apellido para fundar el de Muñatones, y de él se tratará al hablar de esta familia.
El tercero, Juan Sánchez Marroquin, tuvo, como se ha dicho, gran influencia con la Señora de Vizcaya, fué borne para mucho y Merino mayor de Guipúzcoa, con lo cual adquirió mucha hacienda; no dejó hijos y ni siquiera debió de casarse, edificó la torre mayor de Salcedo y el solar de Lescano, aunque no llegó a concluir la torre que empezó. A su muerte le sucedió Ordoño de Zamudio, marido de la hija de su hermana Doña María Sánchez, que había estado casado con Juan Ortíz de San Julián de Mena y construido la torre menor de Salcedo. Ya hemos visto cómo estas torres, que por herencia pasaron a Ordoño de Zamudio, dieron lugar a que los dos hijos de éste que las heredaron cambiaran su apellido por el de Salcedo y fueran los continuadores de esta rama de Marroquin.
Figura mucho este apellido en las guerras de linajes, pero como su principal lucha fué la sostenida con los Muñatones, al tratar de la familia de Salazar, que sucedió a la de Muñatones, nos ocuparemos de las cuatro guerras que se celebraron entre aquellas familias, y ahora sólo se tratará de lo que no tenga relación con ellas. El primer caso en el cual figura un Marroquin tomando parte en estas luchas es cuando Juan Sánchez Marroquin, Merino de Guipúzcoa, acompañado de su sobrino Diego Pérez de Muñatones, entró en la región en que tenía aquella autoridad, sosteniendo varios combates en los que fué derrotado con grandes pérdidas, pues solamente su sobrino perdió 22 de sus hombres.
Diego Sánchez Marroquin y Ochoa López de Gordojuela se hicieron enemigos a pesar de su cercano parentesco «sobre cuál valerla más en la tierra», y uno de los combates que se celebraron entre ellos dió lugar a que intervinieran los Muñatones, lo que fué causa de las continuas guerras que sostuvieron estos linajes. Los Marroquines estuvieron al lado de Lope García de Salazar y Calderón en las guerras de éste con el linaje de Velasco, pero después siguieron al último, cambiando de partido, y continuaron siempre a su lado, lo mismo en Alava que en las Encartaciones, hasta el extremo de que en tiempo del Cronista el jefe del bando de Marroquín fué en realidad el Conde de Haro. Esto dió lugar tal vez a que en las guerras de Castilla fueran partidarios de D. Enrique el bastardo contra su hermano don Pedro, pues cuando éste venció a su hermano, los Otañes les talaron todas sus propiedades, y cuando venció don Enrique, ellos a su vez destruyeron las propiedades de los Otañes.
Origen de 300 Apellidos
Blasones de España

