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Abendaño

Historia del apellido Abendaño

En tiempos antiguos residía en San Martín de Abendaño, aldea próxima a Vitoria, una familia de caballeros que causaba grandes daños a los habitantes de la ciudad, por lo cual éstos se quejaron al Rey de Navarra, de quien entonces dependía la provincia de Alava. Aconsejóles el Rey que en vez de quejarse se defendieran con sus propias fuerzas, y siguiendo su consejo salieron los vitoria nos una noche de sus casas, cayeron sobre la gente que seguía a los caballeros que inoraban en San Martín de Abendaño, quemaron y arrasaron sus casas y propiedades, y tan al pié de la letra siguieron el real consejo que mataron a todos los caballeros que les molestaban, salvándose de la matanza únicamente un niño de dos años, que fue salvado por el ama que lo criaba, llevándolo al valle de Arratia, donde le acogió y educó Don Sancho de Galdazabo. Llegó el niño a ser hombre y deseó volver a la tierra en que había nacido, pero sólo consiguió permiso para ello a condición de abandonar la carrera de las armas y ordenarse de clérigo: así lo hizo, y fué nombrado arcipreste de Alava, dignidad que no le impidió tomar por manceba a una biznieta de D. Sancho, Señor de Vizcaya, de la que tuvo a Juan Pérez de Abendaño. Se casó éste con una hija de Pedro Ortiz, Señor de Aramayona, de la que tuvo a Pedro Ortiz de Abendaño, que heredó el señorío de Aramayona, porque el único hermano varón que tuvo su madre murió sin dejar hijos legítimos. Por entonces padecían mucho los pueblos del valle de Arratia, efecto de los daños que a todos causaba la poderosa familia de Zumelzu, que dominaba en la tierra, y sus habitantes llamaron a Pedro Ortiz para que los defendiera: acudió Abendaño a su llamamiento, derrotó y destruyó a los Zumelzus, que no volvieron a levantar cabeza, y quedó desde entonces residiendo en Arratia, poblando en Urquizu, desde cuyo solar dominó en todo el valle. Pero Ortíz tuvo dos hijos; el mayor, Furtado García de Abendaño, heredó el señorío de Aramayona y los solares de Múgica y Arteaga, pasando el solar de Urquizu a poder del hijo segundo, llamado Martín Ruíz de Abendaño.

El primogénito de Furtado García se llamó Pedro Ortíz, como su abuelo, pero fue muerto por su primo Juan de Abendaño, hijo de Martín Ruíz, soltero y sin descendientes. El hijo segundo de Furtado García, Juan Galindez, tomó el apellido Múgica: éste, heredando al primogénito, fué el continuador de la familia de Abendaño, y el menor, llamado Furtado García, como su padre, tomó el apellido Arteaga por haber recibido el solar de este nombre. Así termina la genealogía de la rama primogénita de la familia de Abendaño, cuya continuación se ha de buscar primero en los Múgicas y luego en los Butrones; pero el apellido continúa en la descendencia de Martín Ruíz, hijo segundo de Pedro Ortíz, siendo esta rama segunda, la familia de Abendaño que más figura en la historia de las guerras de bandos en Vizcaya.Martín Ruíz, en efecto, fué padre de Juan de Abendaño, el que mató a su primo Pedro Ortíz, y fué a su vez muerto por D. Tello, Señor de Vizcaya, sin dejar descendencia legítima: le heredó su hermano Juan de San Juan, que estaba casado con una hermana de Juan Fernández de Tovar, de la que tuvo a Martín Ruíz de Abendaño. Se casó éste con la hija única de Juan López de Gamboa, jefe de esta casa, y tuvo de ella dos hijos, Juan de Abendaño, que le sucedió, y Fernando de Gamboa, que heredó el solar de Olaso, continuando el apellido Gamboa que se había extinguido en su madre. El primogénito, Juan de Abendaño, se casó con Doña Teresa Manrique y tuvo a Pedro de Abendaño, que contrajo matrimonio con una hija de Mendoza, Prestamero de Vizcaya. Nació de este matrimonio Juan de Abendaño, que se casó con una hija de Pedro Ulloa, de la que tuvo varios descendientes. Merece esta familia que se diga algo de las guerras que sostuvo, pues fué una de las que más se distinguieron en las luchas privadas, habiendo sido en los últimos tiempos jefe de los gamboinos vizcaínos.

Antes de que tomara el apellido con que luego ha de ser conocida la familia, en tiempos en que se desconoce hasta el nombre de pila de todos sus individuos, sostiene ya una guerra de la que sólo se salva un niño de dos años. Obsérvese el parecido de esta lucha con la de Arrato entre Mendozas y Guevaras, en la cual también se salvó de la matanza otro niño Mendoza de muy corta edad, pues ambas tradiciones quieren dar noticia de la ferocidad de las primeras luchas de familia que en aquellos remotos tiempos tuvieron lugar. Transcurridos probablemente bastantes años, la familia renace en los descendientes del niño salvado del desastre y viene a Vizcaya también para luchar y destruir el linaje de Zumelzu: la victoria que entonces obtienen los Abendaños les hace fijarse en Vizcaya. Esta guerra con los Zumelzus pertenece aproximadamente a la época en que empiezan a guerrear Calderón en Alava y Butrón en Vizcaya, pues el hijo de Pero Ortiz de Abendaño fué contemporáneo de Lope García de Salazar, nieto de Calderón, en cuya compañía luchó más tarde. Establecidos ya en Vizcaya los Abendaños, figuran com batiendo al lado de Butrón hasta el año 1390, en el cual, perseguido Butrón por el Corregidor, es abandonado por Juan de San Juan de Abendaño, que le había acompañado hasta entonces, y desde ese momento arranca la enemistad entre los dos linajes.

Sin embargo, en fecha anterior a esta separación de Abendaño y Butrón, Juan de Abendaño había celebrado un tratado de treguas con la villa de Bilbao y aparece en él como jefe de bando. Tiene lugar este convenio entre Abendaño y la villa de Bilbao a consecuencia de una guerra que venían sosteniendo, pero el mismo tratado en el cual Juan de Abendaño aparece como jefe, lejos de demostrar que los vizcaínos estaban entonces divididos en Oñacinos y Gamboinos, nos dice lo contrario, pues de existir tal división no hubieran dejado los Oñacinos de acudir a la defensa de Bilbao para combatir a los Gamboinos con el apoyo de los vecinos de la villa. Cierto es que entre los nombres de los amigos de Abendaño que figuran en el tratado aparece el del jefe de la casa de Gamboa, lo que demuestra que Gamboa y Abendaño tenían alguna alianza en aquel tiempo, pero ni en el tratado ni en otra parte se vé al bando Oñacino, como tendría que ocurrir de existir ya la guerra entre estos bandos. Butrón, que luego lia de mandar a los Oñacinos, no había aún tenido la menor diferencia con Abendaño, y los Múgicas, que más tarde combaten con esta casa, son Butrones que toman el apellido Múgica por su madre.Pudieron, es verdad, y así lo suponen algunos, dirigir los Múgicas a los Oñacinos antes de que esta familia fuera absorbida por la de Butrón, pero nada de esto aparece en las Bienandanzas.

Los Múgicas, jefes de esta casa, no fueron más que dos, pues el segundo del linaje tuvo únicamente descendencia femenina y en él se agotó el apellido; el primer Múgica fué un Abendaño que abandonando su apellido fundó aquél, y si como se supone la jefatura de los bandos era hereditaria en las familias, si estos bandos venían de antiguo, como también se cree, no es posible fueran cabezas de los dos bandos personas de una misma familia, y lo probable seria que el bando a que pertenecía la familia de Abendaño fuera dirigido por Múgica, pariente mayor del linaje. Juan de Abendaño era hijo de un hermano del padre de Múgica, y muy difícil fueran ambos cabezas de aquellos dos bandos, aunque esto no impide que mediaran graves disensiones entre ellos a consecuencia de la guerra que sostuvieron en Arratia Juan de Abendaño y el hermano mayor del primer Múgica, Pedro Ortiz de Abendaño, en la que éste fué muerto; pero estas diferencias no continuaron, al menos en forma de guerra, ya que no se dá noticia ninguna de guerras entre las dos familias, y que se vé a Múgica interviniendo entre Butrón y Abendaño cuando comienza la lucha entre estos linajes. En el año 1390, en que vemos juntos a Butrón y Abendaño, está también Múgica con ellos. Resulta de lo dicho que los dos grupos de familias que luchaban en Vizcaya en los últimos tiempos de las guerras de bandos, cuyos grupos se supone eran los bandos Oñacino y Gamboino en guerra, no se organizaron en Vizcaya hasta después del año 1390.